| Título: Labios
Autor: MAURICE ECHEVERRÍA
Género: Novela
Número de páginas: 88
ISBN: 999-22-69-96-0
Precio: $6 USD
Año de publicación: 2003

ACTA DEL JURADO
En la ciudad de Guatemala, a los catorce días del
mes de octubre de 2003, el jurado del I Premio
Nacional de Novela Corta “Luis de Lión”, conformado
por Luis Aceituno (Guatemala), Ignacio de Santiago
Urquijo (España) y Ariel Ribeaux (Cuba), luego del
examen de 34 obras recibidas de diferentes departamentos
de la República de Guatemala, decide otorgar
el premio a la novela:
Labios, presentada con el seudónimo Cioran, del
escritor guatemalteco MAURICE ECHEVERRÍA, por
constituir una arriesgada aventura literaria, que aborda
un tema controversial mediante un estilo depurado y
audaz, y un aporte a la narrativa guatemalteca más
reciente.
Además, el jurado decide otorgar mención a la
novela Collado ante las irreparables ofensas de la
vida, presentada con el seudónimo Papiro, del escritor
guatemalteco VÍCTOR MUÑOZ, por ser un excelente
retrato de la clase media urbana guatemalteca, a partir
de un discurso narrativo fluido con una ironía amarga
y un refrescante sentido del humor.
Asimismo, el jurado recomienda la publicación de
Collado ante las irreparables ofensas de la vida, de
Víctor Muñoz, teniendo en cuenta su alto valor literario.
LA PELEA
ALQUILARON películas porno con lesbianas de
todos los colores, luego se hundieron en una
cogida insolente y calculada.
La encerrona duró tres días. Una cosa de no bañarse,
de no comer, de sudar como grandes dementes...
Cuando Irene se excita le cambia notablemente el
color del cuerpo, y eso excita a su vez a BB (así le
llamaremos, para no sacrificar su buen nombre al
chisme nacional).
En la enorme pantalla del televisor –es enorme,
estamos en casa de BB– se ha establecido una vagina
hermosa, grande, abierta, depredadora. La misma
película de lesbianas fue rentada algunas noches
atrás por un señor, un solitario, un hombre sin interés
posible para las páginas de sociales, y sin embargo
el miembro se le puso duro, es cierto, y es cierto que
se masturbó como cuando tenía catorce.
Un filme imaginativo, funcional.
Pero quedémonos con Irene y BB. Escenas extenuadas,
incesantes, casi problemáticas. No querían
revolcarse como en las películas porno gringas, en
donde se coge mucho pero como ordinarias. Fornicaron
de forma sucia, está bien, no vamos a inventar,
pero también otra cosa. Dicho así: en las películas
porno gringas se hace cada cosa, pero nunca hay
profundidad, erotismo, poder, ¿me explico? Es lo que
me decía un amigo, que las gringas abrían siempre
las piernas en grande, pero a él lo que le gustaba era
la minuciosa intimidad y no esa entrega de perra en
brama... Y eso que no era ningún piadoso, eh.
|