| Título: PAUSAS REFRESCANTES LA COCA-COLA Y LOS DERECHOS HUMANOS EN GUATEMALA
Autor: HENRY FRUNDT
Género: Ensayos Sociales
Número de páginas: 392
ISBN: 99922-69-69-3
Precio: $20 USD
Año de publicación: 2003

INTRODUCCIÓN
En 1986, Guatemala retornó a un gobierno civil después
de más de treinta años de régimen militar. La conversión
hizo posible que los generales gobernantes escaparan
de los abruptos problemas económicos de la nación en
tanto que ellos mantenían el control del país mediante una
nueva Constitución, Patrullas de Autodefensa Civil, pueblos
“modelo de desarrollo” y comités interinstitucionales.
No obstante, la elección trajo alguna reducción al amplio
reporte de más de 50 mil asesinatos cometidos por fuerzas
represoras durante los cinco años anteriores, y un mínimo
respeto para ciertos derechos humanos.
Lo que debemos reconocer como una victoria de abajo,
es que los gremios sindicales y las esposas y madres de los
“desaparecidos” continuaron sus manifestaciones. Ya que
la clase poderosa actuó en prevención de mayores incursiones
para su provecho, los nuevos líderes parecían hacer
su reaparición como florecientes zarzamoras que el armamento
de los militares, a pesar de ser utilizado como machete,
no podía cortar.
Este estudio presenta un esfuerzo persistente que contribuyó
a la democratización de la política de Guatemala y para
el cambio en la colaboración de las organizaciones internacionales
que dirigían los temas de los derechos humanos: la
lucha de los trabajadores en la planta embotelladora de Coca-
Cola, y la respuesta de los accionistas de la iglesia, la compa-
ñía matriz y el sindicato internacional. Ésta argumenta que
dicho material debe convertirse en el tema de análisis organizacional
posterior a los demás estudios generales tradicionales
sobre la estructura corporativa (como Chandler 1962;
Form and Blum 1965; Salaman y Thompson 1980; Clegg y
Dunkerley, 1980) así como los trabajos especiales sobre negociaciones
colectivas y el desarrollo de sindicatos (Somavia y
Valdés 1979; Windmuller 1969), y se ofrece con dicha esperanza.
Este ilustra también los importantes debates sobre el
papel de la burguesía nacional e internacional en el desarrollo
de Latinoamérica (vea Chilcote y Edelstein 1986; Klaren y Bossert
1986), debido a que sus importantes personajes claramente
representan a las diversas facciones de clase.1
Los trabajadores de Coca-Cola iniciaron el manejo de su
organización en 1975. Ellos cumplieron todas las legalidades,
pero fueron aporreados inmediatamente por un abogado
de Houston, el presidente de tendencia derechista de la
franquicia de Coca-Cola, John Trotter, quien utilizó sus conexiones
con los militares guatemaltecos para dejar a los trabajadores
fuera de las puertas de la planta. Estos hombres
y mujeres jóvenes fueron a una “huelga de hambre” en la ocupada
calzada frente a la planta. Tal acción trajo un extenso
apoyo popular y estimuló la formación de una confederación
obrera nacional. Después de dos semanas, el presidente de
la República fue forzado a intervenir y a reconocer legalmente
el sindicato.
El embotellador local nunca perdonó la decisión del Estado
Guatemalteco. Y cuando Trotter intentó legalizar la subdivisión
de la compañía en 12 secciones para romper el sindicato
fue arraigado. Así, Trotter se unió con otros guatemaltecos
anti-sindicalistas para estrenar un gobierno que arregló el
exterminio sistemático de los líderes del sindicato de Coca-
Cola, junto a sus otros mecanismos de intensa represión
proponiendo organizaciones independientes de otros tipos.
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