| Título: Posdata: ya no regreso
Autor: Víctor Muñoz
Género: Cuento
Número de páginas: 160
ISBN: 99939-69-87-7
Precio: $8 USD
Año de publicación: 2006

La entrevista (extracto)
Con mi mujer terminamos haciendo una buena amistad
con la seño Lety . Ella nos contaba las cosas que le pasaban
en su casa y en la escuela República de Panamá,
donde trabajaba como profesora de segundo grado de
primaria. Un día nos contó lo de María José, una niña
de siete años que estaba siendo abusada sexualmente
por su padre.
—Con razón no iba bien en sus estudios y siempre se
miraba huraña o como si se mantuviera asustada— nos
dijo.
La seño Lety era gorda. Era buena gente. Siempre
estaba alegre pero con lo de María José, se puso triste.
Ella nos contaba las cosas que le pasaban porque nos
tenía confianza. Incluso nos contaba las cosas que le
pasaban con su esposo y después de todo yo me
quedaba pensando que a mí qué me importaban sus
problemas. Además, al esposo lo conocía poco, y por
las cosas que ella nos contaba hasta le agarré inquina.
Y eso que, aparte de que le iba a los rojos, no me había
hecho nada; pero aunque uno no quiera, va tomando
partido en los conflictos que tiene la gente. Que se peleaba
con ella sin motivo y la trataba mal nos decía y que
era grosero y le hacía observaciones que la ofendían.
Yo pienso que él actuaba de esa forma porque la seño
Lety era gorda y a lo mejor a él no le gustaba que ella
estuviera gorda. A veces nos encontrábamos en la calle
y nos saludábamos a la carrera; pero por lo que nos
contaba su mujer, yo lo veía como a un ser despreciable.
Claro, yo le tenía cariño a la seño Lety porque era de
esas mujeres que trabajan bastante y siempre están
preocupándose por los problemas que tienen los demás.
Lo malo era que a veces yo terminaba involucrado
en sus problemas. Y no por andar de metiche en lo que
no me importaba, sino porque la gente hace cosas que
no están bien. Por ejemplo, cuando lo de las hijas del
dueño de la panadería, que por esos días andaban entre
los trece o catorce años y se fugaron con los novios,
supuestamente para no volver jamás porque siempre
andaban de pleito con la mamá, pero apenas una semana
más tarde ya estaban de regreso, aguantando la ignominia
y las murmuraciones del vecindario y las maltratadas de
la mamá, que era grosera y procaz para maltratar. O
cuando la menor de las Pereira resultó embarazada y
se fue a hacer un aborto y por poco se muere. Y todo el
mundo sabía las cosas, pero todo el mundo hacía como
que no las sabía y después uno se las encontraba en la
calle y las saludaba y ellas como si nada. El asunto es
que aunque uno no quiera termina un poco sudando
las calenturas ajenas.
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